10 señales que te dirán que estás madurando

Cuando se habla de madurez, esta se suele asociar con la edad de una persona. Es cierto que tienen mucho que ver, mas ser mayor no significa ser necesariamente maduro. ¿Qué es la madurez?, ¿tiene algo de malo? Consideraremos a la madurez como una característica que las personas van fortaleciendo a medida que van adquiriendo experiencias que los enriquecen a nivel intelectual, emocional y psicológico. Ser madura no quiere decir ser aburrida o demasiado seria, ser madura implica que seas libre y que te debas a ti misma; que te hagas cargo de tu vida y que asumas la responsabilidad de tus actos.

Estas son 10 señales que te dirán que estás madurando:

1. No te metes en relaciones destructivas

“Celos, gritos, lágrimas, peleas” (repetir hasta destrozarte los ojos y el corazón). Cuando aprendes lo suficiente para llevar una relación en la que ambos crezcan y no vivan torturándose mutuamente, será una buena señal de que sacaste lo mejor de lo peor, y que no se repetirá.

2. Manejas bien tus finanzas

Las deudas son cosa rarísima en ti y siempre llegas bien a fin de mes. Ojo, no te decimos que no te prives de salir, beber una copa o ir al concierto que desees, solo ten en cuenta cuáles son tus prioridades.

3. Te rodeas de buenos amigos

Ok, casi todas tenemos amigos muy distintos entre sí. Con “buenos amigos” nos referimos a que tu entorno está compuesto por hombres y mujeres que te apoyan y no te tienden trampas o van por la vida contando tus asuntos privados. Si aún hay gente así cerca a ti, ¡aléjate ya!

4. Aceptas lo hermoso que es tu cuerpo

Abres los ojos una mañana y dejas de buscarte cada ‘defecto’. De pronto te sientes cómoda y no te acomplejas más. Esto es excelente porque tu autoestima no será víctima de altibajos y tú estarás mejor que nunca.

5. Adiós rencores

Esos líos personales solo ensombrecen tu futuro. Si ya los tuviste antes, aprende la lección y mantente al margen, no vivas pendiente de quienes te dañaron y supéralos.

6. Un nuevo orden personal

Te vas dando cuenta de que cada cosa tiene un lugar dentro de tu propio orden. Sabes a qué horas funcionas mejor, cuánto tardas y cuán bien puedes hacer algo. Esto es especialmente útil cuando de trabajar se trata.

7. Te liberas de prejuicios

Cosas que comentaban tus padres, los más ancianos de tu familia, tus amigas del colegio, muchas veces sin fundamento. Sí, te deshaces de todo ello y comienzas a conocer más de la vida y de tu cuerpo sin ese filtro oscuro que eran los prejuicios.

8. Dejas de quejarte y te quejas para comenzar a hacer

Esta señal es una de las más productivas. Sabemos que siempre has expresado tu disconformidad, pero a medida que creces mejoras tu habilidad de comenzar a hacer las cosas sin miedo a equivocarte, especialmente si se trata de causas en las que crees y en las que pondrás tu esfuerzo.

9. Encuentras estabilidad

Hablamos de estabilidad en los aspectos de tu vida. Una vez más, no te decimos que debas renunciar a la emoción de vivir al límite a veces, pero en general, eres más centrada y ya no te guías solo por tus impulsos.

10. Cumples con tu palabra y tus deberes

Pase lo que pase completas lo que tienes que cumplir, y muy excepcionalmente no consigues hacerlo. Los humanos fallamos, pero podemos mejorar.

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