Baja autoestima: problema colectivo en nuestras manos

El debate sobre una nueva definición de los estándares de belleza trasciende fronteras. A pesar de tener datos sobre México, es posible que los resultados sean muy parecidos en el Perú, Argentina, Chile o cualquier otro país con una gran población juvenil.

La semana pasada, la Fundación Dove para la Autoestima brindó la charla “Siendo Yo” en la delegación Iztapalapa, Ciudad de México, como parte del programa para jóvenes Préndete con tus Derechos. Gracias a esta iniciativa, alrededor de 12 mil 500 personas pusieron sobre el tapete un tema que nos toca a todos: la autoestima.

Datos como que el “23 por ciento de las chicas mexicanas cambiarían una cuarta parte de su inteligencia por ser 25% más hermosas” o “el 77% de los adolescentes quisieran tener una figura más delgada o más fuerte de la que tienen, lo que ha llevado a 1 de cada 4 adolescentes a considerar la cirugía plástica” son muy preocupantes.

¿Cómo revertir esto? Primero, tomando conciencia de que si los jóvenes tienen una baja autoestima, nuestras sociedades avanzarán por el mismo camino. Segundo, no toda la culpa la tienen los medios de comunicación. Entendamos que, si bien puede haber alguna presión generada por la industria publicitaria, la alienación social se da a través de distintos niveles.

Una persona cuyos valores han sido fortalecidos en el hogar estará menos expuesta a los “ataques” externos. Nosotros jugamos un papel fundamental. Claro está, sigue siendo necesaria una humanización de los modelos de belleza. Por eso causan tanta sensación las noticias que presentan a una Britney Spears gorda y calva o a una Jennifer López con celulitis. Estos iconos de nuestro tiempo nos hacen pensar que es válido tener imperfecciones.

Por último, es indudable que vivimos un retroceso de los valores. Sea a través del ámbito religioso o social, el discurso de “lo que importa es lo de adentro” parece no calar más. Y claro, ser feo parece no generar ni dinero ni fama.

Con la finalidad de inspirar a los jóvenes y replantear los estándares de belleza, la Fundación Dove propone tres ejes principales para fortalecer la autoestima: trabajar la habilidad de autorreflexión, la capacidad de filtro de los mensajes de las personas cercanas y comprender en qué medida podemos afectar de modo positivo o no la autoestima de los demás.

Si queremos cosechar un capital humano con autoestima elevada, tenemos que sembrar más halagos y felicitaciones en referencia a las cualidades personales y menos críticas destructivas y superfluas. Más amor y menos envidia en nuestras conversaciones, que aunque no lo crean la belleza sí se lleva por dentro y si la dejamos puede dejarse ver.

Fuente: Nota de Prensa de Unilever de México

Imágenes: Saida online, It’ s getting hot in here y Bourjois Spa

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Acerca del autor

Escrito por Florence Couillaud

Periodista con inclinaciones desarrolleras. Me interesa casi todo y últimamente busco el camino hacia la paz interior. A ver cómo me va...

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