Mariela Alcalá: “Soy feliz. En el Perú encontré mi felicidad”

Para Mariela Alcalá, la vida es una lucha constante y nunca deja que nada la deprima. Venezolana de nacimiento, dos veces casada, con tres hijos y muchos éxitos en su carrera profesional, tiene serios planes de radicar por largo tiempo en el Perú y se considera a sí misma como una mujer satisfecha e inmensamente bendecida.

Inicios

¿Cuántos años tienes en el mundo actoral? ¿Con qué empezaste?
Uf… empecé hace más de 20 años. Tenía 15 cuando entré a una telenovela que se llamaba La Heredera. Hacía de una chica alocada, rebelde… Era un personaje secundario, pero me dieron una excelente oportunidad.

¿Y cómo así entraste tan joven?
Lo que pasa es que Hilda Carrero (QEPD), la protagonista, vio mis pequeños trabajos en el teatro, le gustó y me recomendó. Ella venía de mi misma formación, de mi misma academia y me da el “empujón”. Yo era muy chiquita y de verdad que no tenía muchas ganas de hacer televisión… yo sólo pensaba en el teatro y en estudiar, en andar con mis amigas… Sin embargo, me llamaron, me hicieron el casting y entré. De ahí no paré. Luego hice La Bruja y después La Dueña, en donde fui la antagonista.

También cantas…
¡Canto! Desde hace muchos años. Toda la vida. Estudié y me preparé. Tenía mi banda y grabé un disco en el año 90 cuando hice la telenovela Rubí Rebelde. Yo cantaba los temas de mi novela. Grabé mi disco y tuve conciertos. Luego lo dejé porque era demasiado trabajo. O era actriz o era cantante. Yo no paraba. Antes había muchísimo trabajo y para todo el mundo.

¿Nunca pensaste en dejar la actuación?
Nunca pensé en dejarlo porque era lo mío desde chiquita. Desde que tenía 3 años yo decía: “Voy a ser cantante, voy a ser actriz y voy a ser bailarina…” ¡E hice las 3 cosas!. Lo disfruté, lo disfruto y aquí ando todavía.

¿Cómo empezaste a viajar?
Ya con las novelas venezolanas que se veían en el exterior me tocaron varios trabajos importantes, presentaciones como actriz y como cantante. Sin embargo, como tenía contrato de exclusividad en Venezuela no podía irme a otros canales. Pero ya en el año 91 me dieron un permiso no remunerado para trabajar en Argentina, lo cual fue algo que agradecí mucho. Después volví a Venezuela y seguí grabando allí. Tenía mi contrato y así pasaron 6 años… hasta que terminó todo y llegué acá a Perú.

Perú, el amor

Aquí te llamaron para Leonela
Fue fantástico. ¡Y además encontrar un productor como Rodolfo Hoppe, del cual me enamoré y con quien al final me terminé casando! Él es una persona que sabe mucho y me dio gusto darme cuenta de que aquí también se hacían súper producciones. Ése era mi temor porque en mi país esa época era de oro en las telenovelas y cuando uno sale no sabe con lo que se va a encontrar, viniendo yo de hacer tantas telenovelas exitosas. Felizmente, todo resultó bien.

¿Es complicado trabajar con el esposo?
No, para mí no. Muchos me preguntan si no nos aburrimos, pero la verdad es que la pasamos súper bien. Creo que es porque hay mucho respeto y guardamos las distancias. Él es productor, yo soy actriz y cada quien tiene que cumplir con su trabajo.

¿No se pone celoso con tus escenas románticas?
Alguna vez le pregunté qué siente, más ahora que tengo varias escenas románticas con Javier Valdéz en Ana Cristina. Él me dice: “Mira, yo entiendo que es tu trabajo, lo respeto aunque no me gusta… Me siento incómodo, pero separo ¡Igual tengo que verlo!”. Yo le doy gracias a Dios por eso, porque si no, este matrimonio se va al tacho.

¿Cómo así decidieron quedarse en Perú?
A mí me gusta Perú, desde que llegué en el año 96 y a mi marido, que es argentino, también. Luego de Leonela seguí con Luz María y la, verdad, poco a poco este país se fue convirtiendo para mí en algo muy importante, muy especial. Aquí me enamoré y conseguí mi felicidad. Yo estaba divorciada, sola desde hace 5 ó 6 años y, de pronto, encontré a una persona maravillosa con quien compartir mi vida. Me casé en el Perú y ¡mi último hijo incluso es peruano!

Estuvimos viviendo en Argentina y volver ha sido fantástico. Mi hijo está contento. Le gusta el colegio y se quiere quedar. “Me gusta Perú, mamá”, me dice. “¡Qué bueno, mi amor!” le contesto. En verdad nos sentimos bien. Amo Venezuela, pero es como si fuéramos también peruanos. ¡Tengo muchos amigos que me hacen sentir como en mi casa!

¿Has vuelto a Venezuela?
Siempre. Siempre voy o ellos vienen. Yo amo a mi familia y el contacto se mantiene.

¿Qué opinas de la situación actual de tu país?
De política no hablo nunca. Que sea lo que Dios quiera.

 

Grandes satisfacciones

De todas las producciones qué has hecho, ¿cuál ha sido para ti la más gratificante?
La Intrusa. A nivel profesional fue un gran avance. Eran dos papeles y la exigencia era fuerte. Hacerla fue muy difícil. Grabábamos 17 y hasta 23 horas. Casi no dormía, a lo sumo un par de horas. Me enfermé porque no comía. Adelgacé muchísimo. Lo que grabábamos en la mañana, se transmitía en la noche. No sé cómo, pero salía un buen producto al aire. Aunque te mataba. No tenía vida, no tenía descanso de lunes a sábado.

Hacer dos personajes y a ese ritmo requirió de mi parte una concentración enorme. Mi madurez y disciplina como actriz se la debo. Mi agilidad mental se ejercitó. Felizmente además tengo buena memoria. Yo dije: “Ya después de esto, hago lo que sea”.

¿Qué recuerdos tienes de Luz María?
Lo de época me fascina. Me encanta, lo amo porque es otra cosa. Aquí los trajes y el ambiente te ayudaban a formar tu personaje. ¡Mi personaje era de villana además y era tan mala, tan terrible que lo disfruté mucho!

¿Te gusta más hacer de “buena” o de “mala”?
No es que me gusta más o me guste menos. Ambos se disfrutan de una manera distinta. El papel que hago ahora en Ana Cristina me gusta mucho porque es una combinación, una “mala-buena” y aunque no puedo justificar las cosas que hace, puedo entenderla.

Ahora estás preparando a muchos jóvenes talentos en el taller actoral de ATV…
Sí, los chicos son lindos, con mucho potencial. Antes también he dado talleres en Ecuador y Venezuela y es genial también poder hacerlo acá. Tengo además un asistente que tiene el mismo método de enseñanza que yo y me apoya cuando yo no puedo dar las clases.

¿Cuál es tu método?
Es uno muy práctico. No hay teoría. La teoría son las críticas y así se va avanzando. Se te enseña cómo analizar un texto, cómo analizar un personaje y cómo llevarlo a cabo. Cómo tener toda la situación y los matices de un parlamento. Mucha práctica y todos los demás opinan.

¿Cómo es un buen actor?
Un actor debe ser universal, completo. Debería saber idiomas, manejar distintos acentos y estar en capacidad de hacer cualquier personaje que el libreto te imponga. Si está preparado, es disciplinado y tiene una buena formación, un actor puede hacer lo que quiera.

Tanto tiempo abocada a tu vida profesional, ¿cómo haces para mantener el equilibrio en tus distintos roles de madre, esposa, maestra y actriz?
Cuesta, pero sí se puede. Por ejemplo, cuando tuve a mi tercer hijo, decidí dejar de trabajar por unos años, ya que con los otros dos primeros no tuve chance. Estaba en el boom de mi carrera y no podía zafar. A pesar de que mi trabajo siempre ha sido tan intenso, el poco tiempo que tenía se lo dedicaba a mis hijos. Mi esposo me dice “mamá gallina”. ¡Ambos son ahora actores! Viven en Venezuela y, a diferencia de mí, a ellos sí les cuesta dejar su tierra.

Tú te adaptas rápido…
Sí. Esté donde esté, yo soy feliz. Mis hijos me dicen: “¡Cómo quisiera ser como tú, mamá! Estás en Argentina y eres feliz, estás en Perú y eres feliz”. Me instalo, me siento cómoda y empiezo a conocer gente interesante. Felizmente, tengo una manera de ser que hace que no me enrolle, que no me ha problemas. Eso te ayuda mucho a sentirte siempre bien. Ahora que, en Perú, la gente es más cálida. Sentir eso es muy bonito.

¿Qué momentos han sido difíciles para ti?
Mira, todos hemos pasado alguna vez por momentos malos, pero no hay que caerse. La clave es siempre luchar y ser positivos. La muerte de mi mamá, por ejemplo, fue muy dura para mí y me costó levantarme. Ella murió y ya no quise quedarme más en Venezuela. Estaba haciendo mis planes para ir a Miami con mis hijos y trabajar en Telemundo… pero, lo que es la vida, salió el proyecto de Leonela, tan interesante y me dije: “Bueno, ¿por qué no hacer una parada aquí?”. En teoría, la idea era irme, ¡pero terminé casándome y teniendo a mi tercer hijo aquí!

Si tuvieras que definirte en pocas palabras, ¿qué dirías de ti?
Uy, soy medio loca y divertida, eso dice todo el mundo. No me hago problemas, aunque tengo mi carácter, porque me gustan las cosas claras. Vivo mi vida feliz. Soy feliz.

¿Qué sientes que te falta hacer en la vida?
Nada. Me siento feliz, contenta con todo lo que he logrado. No hay insatisfacción y más bien le doy siempre gracias a Dios por todo lo que tengo: mi matrimonio, mi carrera, mis hijos… ¡Qué siga siendo así!

Imágenes: Mujer Activa, forumlatinoparaíso, simplementetelenovelas

Compartir



Acerca del autor

Escrito por MariCarmen Vargas

Comunicadora e Investigadora. Complicada y al mismo tiempo muy simple. Si no me entendiste, has empezado a conocerme.

Escribe un comentario