Carolina Ortiz: “Los padres deben entender que un hijo es antes un ser humano y aprender a honrarlos”

A veces como padres, creemos que no hay otra forma de enseñar a nuestros niños algo si no es a través del castigo. Sin embargo, Carolina Ortiz, terapeuta chilena con más de diez años de experiencia plantea una nueva forma de educar, en la que conceptos como energía, libertad y conexión son básicos.

Esta nueva tendencia educativa ya está diseminándose por otros países de Latinoamérica. Justamente la experta está dictando el Seminario para Padres “Cómo guiar y formar a nuestros hijos. Técnicas para enseñar a estudiar, aprender y vivir con felicidad” los días 20 y 21 de marzo en Lima. Tuvimos la oportunidad de hablar con ella y algo que nos sorprendió fue darnos cuenta que nos identificábamos con muchas de las experiencias que nos contó.

¿De qué se trata el nuevo sistema educativo que has desarrollado?

Nosotros partimos trabajando con adultos y ellos en algún momento se dieron cuenta que muchas de las situaciones que vivían, ya sea que no lograban la vida que querían o se sentían frustrados, tenían su origen en los primeros cinco años de vida. Es en ese momento donde armamos este método de educación y creamos el jardín infantil Niños Dorados y empezamos a entender que los niños aprenden verdaderamente a través de la imitación. Si yo por ejemplo soy una mamá que estoy triste y estoy llorando, llega mi hijo y me dice: “mamá, estás llorando”, la respuesta común de las mujeres es decirle: “no mi amor, estoy picando cebolla”, o cualquier mentira. Entonces qué pasa con este niño, que este niño desconfía de su percepción y después se convierte en un adulto inseguro, que no confía en él, ni en los demás.

A partir de una serie de situaciones y observaciones que comenzamos a ver en el jardín, notamos que los niños asumen la educación de los adultos como formas de ser. Nosotros como mamá y papá creemos que estamos formando y pensamos que estamos entregándole valores y conceptos a los niños. Y los niños realmente están tomando eso como una forma de ser. Ellos entienden la información de la siguiente forma: si tú mamá me dices que le tema a la vida, yo voy a ser un niño miedoso. No importa si tú le das muchas horas de matemáticas, de lenguaje o historia. Si a los niños en sus primeros cinco años de vida no los validas, los valoras y les enseñas desde la consecuencia, tendrás personas limitadas. No desde conceptos como “bueno” o “malo”, porque la idea no es que se sienta juzgado y deje de hacer las cosas por miedo, en lugar de entender que detrás de eso hay una consecuencia. Por eso lo que hemos estado haciendo es crear una metodología distinta de educación, que en Chile ya lleva cuatro años en el jardín infantil, incluso hay algunas universidades que lo están impartiendo y la idea es presentarlo en distintos países de Latinoamérica porque ya lo están pidiendo.

Cuando mencionas estas técnicas, entiendo que hay un fuerte componente afectivo en el sistema, pero no logro ver a qué te refieres exactamente.

Todo parte de la idea que la encarnación es un acuerdo de las tres partes: papá, mamá e hijo. Yo como hijo elijo nacer como un padre y madre determinados, -que pueden estar presentes o no-, y en una cultura determinada, porque vengo a entender ciertos temas y por eso se genera este acuerdo. Los primeros tres años, los niños están dentro del aura de la madre. Si tú quieres entender el concepto aura, cámbialo por conciencia. El niño está totalmente dentro de la conciencia de la madre, el niño no juzga, no va a estar en desacuerdo contigo. Él simplemente va a aceptar el punto de vista que tú tienes como madre, y la forma como le estás mostrando la vida y quien es él en esta vida. Entonces si soy una mamá miedosa, mi hijo va a interpretar que el mundo es un lugar peligroso, si soy una madre triste, mi hijo entenderá que el mundo es un lugar triste. Si mi papá es un machista enojón, probablemente yo voy a entender que esa es la manera correcta de ser.

Te refieres a que este sistema se basa en el ejemplo…

Más allá de lo que nosotros como padres creemos que es el ejemplo. Nosotros lo relacionamos con hacer algo frente al niño. Pero es mucho más, el niño en realidad siempre está conectado contigo, porque el niño está en tu aura, si tú sientes miedo él lo percibe, él no sabe que es miedo, pero lo entiende. Eso sucede mientras el niño duerme o está despierto, no existe la diferencia. Yo puedo estar en mi oficina pensando con tristeza en que a mi hijo le puede estar pasando algo y mi hijo lo siente. Una de las cosas que a mí llamó mucho la atención que pasó en el jardín es que nosotros entrábamos a la sala cuna, donde están los bebés, y era todo tristeza, estaban todos resfriados. El resfrío o catarro es tristeza. Pero por qué había tanto de eso. Empecé a ver que las mamás cuando llegaban entregaban a los niños con mucha tristeza, sintiendo que los estaban abandonando, con culpa por tener que ir a trabajar, porque este es uno de los conflictos modernos que tenemos las mujeres. Y los niños sienten que están siendo realmente abandonados, porque ellos no juzgan. El abandono no existe, porque lo está dejando en un jardín, pero el niño lo cree y es en este momento que desarrolla un patrón de abandono.

Ahora entiendo un poco mejor tu concepto de aura y energía, está más allá de una cuestión física, de estar al lado y sentir un poco lo que yo siento. Sino que hay una conexión.

Claro, tú como niño estás dentro de la conciencia de tu madre, tú estás viendo con ella todo, y tienes dos alternativas: estar de acuerdo y eres un hijo obediente o estar en desacuerdo, ser un hijo rebelde. Realmente la rebeldía es una respuesta a no estar de acuerdo a lo que mi mamá o mi papá me mostraba.

Según lo que me cuentas es un pensamiento revolucionario. Hay gente que me imagino que se mostraba incrédula.

La verdad es que hemos tenido mucha aceptación, porque en la práctica es así. Cuando han venido a entrevistarnos periodistas que son padres me dicen que a su hija le pasa algo, y yo le digo: “claro, porque tú eres así y así”. A veces no estamos acostumbrados al nivel de responsabilidad que significa ser padre, le entregamos esa responsabilidad a las condiciones sociales, al clima, al mundo que vivimos. Acá es muy común decir: este niño es inteligente igual que el padre, pero es enojón por el jardín. No se hacen responsables de lo que pueda estar generando un conflicto en el niño sino solo de lo bonito. Hay un caso por ejemplo en el jardín de una niñita que tenía 3 años y ella tenía una energía muy azul…

Cuando me dices energía azul, te refieres triste…

Sí, muy triste. Yo veía que un niño botaba algo y ella estaba detrás siempre recogiendo. Era como la niña ideal para las educadoras, en todo ayudaba, pero estaba muy triste. Yo llamé a su mamá porque nosotros trabajamos mucho con ellos. No podemos crear cambios en los niños sino integramos a los padres. Ellos aprenden de sus padres, después de su jardín y después de la cultura. “Mira, le dije, tu hija ya entiende que ser mujer implica postergarse, ella ya cree que su función es estar detrás del desorden que hacen los demás y está pensando que esa va a ser su vida”. Le pregunté si ella se había postergado. Se puso a llorar y me dijo: “Yo estudié una carrera y era brillante. Cuando tuve a mi hija, dejé de trabajar y de hacer lo que me gustaba porque quería ser una buena madre. Pero ahora con lo que me cuentas, estoy en un tremendo conflicto porque la verdad es que no soy feliz. Yo estoy siendo la segunda o tercera persona en mi vida”. Le dije que su hija estaba aprendiendo que también es la segunda en su vida en vez de aprender, no a ser egoísta, sino que el primer propósito de estar encarnado es ser feliz. Y si yo le digo a un hijo: “Yo dejé de trabajar por ti, porque te quiero”, es terrible.

Y tal vez ni decírselo, porque ellos lo sienten.

Así es, o tal vez se lo dicen cuando son más grandes, por ejemplo: “Yo dejé de trabajar por ti y tú ahora no me llamas por teléfono, no te preocupas, etc”. Entonces realmente le estás diciendo: “por tu culpa, no fui feliz”. Vivimos en una cultura en donde creemos que los niños implican preocupación. Una buena madre es una madre preocupada, con miedo. Eso supone que lo peor va a pasar, no lo mejor. Entonces yo como madre le estoy entregando a nuestros hijos un mensaje que luego ellos convertirán en realidad, porque van a manifestarlo por ellos mismos. Entonces, ¿cuál es la idea de esta nueva metodología o proyecto? Lo primero, la forma de ver las cosas. Que los padres entiendan que sus niños antes de ser sus hijos son seres humanos y que la primera responsabilidad es guiarlos, no formatearlos o exigirles que crean en el mundo en el que yo vivo. Sino tener la capacidad de escucharlo y tener la capacidad de entender sus propias motivaciones, que ellos mismos querrán explorar y no exigirles ser una proyección de mí. En segundo lugar, aprender a honrar a los niños, enseñándoles no con el bien o mal, porque eso es una amenaza igual que el castigo lo es. Si nos vamos por ese lado finalmente vivimos esclavizados a una idea de bueno o malo, una idea que está fuera de nosotros.

Ante eso la pregunta es, ¿cómo se establecen los límites sino se plantean castigos?

Por eso es fundamental la preparación de los educadores. “Portarse mal” es resultado de un pensamiento cultural. Si juego con barro con mi familia es simplemente jugar, en otra tal vez sea “portarse mal”. Si nosotros como padres abusamos del concepto de bueno o malo para dar una instrucción no estamos siendo detallistas, solo estamos amenazándolo. Y ese concepto es caprichoso porque depende de dónde estamos. Lo que en realidad existe es una preferencia y una consecuencia. Por ejemplo, llegó un niñito al jardín, llevó juguetes y no quería compartir sus juguetes. Nosotros no lo castigamos, no le dijimos egoísta y se los quitamos. La solución fue decirle: “No los quieres compartir, entonces no puedes dejarlos en ninguna parte, porque como son tus juguetes. Tienes que tenerlos todo el día en tus manos”. Eran las 3 de la tarde y ya no quería tenerlos, porque no podía jugar con sus compañeros. Cuando llegó su tía le dijo: “ya entendí, quiero compartir”.

Fue una consecuencia lógica que partió de él.

Así fue. La idea es que el educador sea creativo y neutral para poder darle una solución a una preferencia. Por ejemplo había otro niño que ya controlaba esfínter, y llegó un momento en que dejó de hacerlo y se hacía caquita, entonces iba donde su mamá y le pedía que lo cambiara. La madre dejaba de hacer todo. Ella llegó un día al jardín y me contó que le dijo que si se volvía a hacer caca, no le iba a comprar helado. Entonces yo le dije: “¿Qué tiene que ver una cosa con la otra? Eso es enseñarle chantaje, no es lógico. ¿Qué va a entender el niño? Nada”. Entonces, si se hacía la caca, lo dejara. Lo más incómodo es que lo tenga ahí sin limpiarse, porque él ya sabía controlar esfínteres. Cuando sucedió ella le dijo: Mi amor, en este momento estoy cocinando, no puedo cambiarte, estoy ocupada, anda y después será. Lo importante es que el niño vea al adulto neutral, que no lo vea como un castigo. Tres veces se repitió la escena hasta que él mismo entendió y le dijo: “nunca más lo haré”. La incomodidad era para él.

Él sufrió solo la consecuencia…

La idea es que los niños aprendan solos, naturalmente quieren solucionar sus conflictos pacíficamente. Recién se ponen a pelear a eso de los cuatro o cinco años porque ya aprendieron de sus padres el tema del castigo. Si les pides jugar a la familia, e inviertes los papeles, verás que el niño imitando al padre, dice: “levántate, párate, lávate los dientes, no hagas esto o lo otro”. Es la forma en que perciben a sus padres. ¿Qué está pasando? ¿Estamos siendo guías o unos jueces? Estamos condicionando a nuestros hijos sin preguntarles qué sienten.

Con todo lo que me estás contando es una nueva forma de ver las cosas y en especial la educación. Poco se consigue si en el jardín se sigue la línea y los padres no…

Exactamente. En ese sentido, nosotros somos muy libres en nuestro punto de vista. El hecho que no exista un “bueno” o “malo” es en todo aspecto. Si un papá no quiere cambiar, está en su derecho. El niño no es una víctima de sus padres, él los elige.

¿A qué te refieres con qué elige a sus padres?

Sí, lo hace, nosotros primero somos espíritu. Cuando se produce la concepción, yo como ser espiritual que va a encarnar elijo a mi padre, a mi madre, a mi país y a mi cultura porque yo vengo a vivir una experiencia determinada. Por ejemplo, aquí en Chile la cultura es rígida, de mucho control, todos tenemos eso en común. En Brasil por ejemplo, mas bien viven mucho su sensualidad. También hay temas familiares, y venimos a aclarar estos temas que no hemos podido entender en otros tiempos o vidas.

Esta idea parte de la reencarnación entonces…

Más de la mitad de la población mundial cree en la reencarnación. En Latinoamérica muchas veces por un tema religioso no se acepta esta idea. En los cursos que hacemos para adultos hay muchas personas que ya saben quiénes fueron en sus vidas pasadas. Teníamos una niña en el jardín que tuvo un hermanito y ella le decía mi hermano mayor. Su mamá la corregía. Un día el bebé vino y la niña me dijo: “ahí viene mi hermano mayor”. Yo le pregunté cuándo fue tu hermano mayor y me respondió: “Cuando vivíamos en la casita y yo iba a recoger las plantas para hacer las aguitas, él era mi hermano mayor”. Ella no estaba encerrada en un mundo en el que consideramos correcto o incorrecto, ella está viviendo en uno en que todo es total.

Cuando me explicabas que uno escoge a sus padres, te refieres a que hay un tema que resolver.

Muchas veces. En un porcentaje muy alto, la elección que hacemos de nuestros padres es porque hay algún asunto pendiente y no necesarimanete negativo. Tal vez mi padre fue mi pareja en mi vida pasada. O estoy aprendiendo a amar, a la persona que me mató en una vida pasada. Desde la física cuántica la energía se transforma, no desaparece. Nosotros somos energía, lo lógico es que si tenemos temas o movimientos causales que han sido empujados por nosotros mismos, tenemos algo irresoluto. En esta transformación de energía tengo la posibilidad de replantear ese tema.

Nosotros también hacemos sanaciones y lecturas en el Hospital San Borja, un hospital público que depende de los médicos de la Universidad de Chile. Hemos trabajado en el área pediátrica y en el caso de los niños que nacen con parálisis cerebral o actitudes de autismo, incluso en aquellos que desarrollan enfermedades graves en los primeros dos años, vemos que hay temas traumáticos. Hay una relación entre el papá, la mamá y el niño de explorar una situación que puede significar un dolor. Pero si nosotros nos comunicamos con el niño que está dentro de este cuerpo, nos vamos a dar cuenta que está viviendo un momento significativo e importante, no es por nada.

¿Cómo notas esa relación?

Nosotros tenemos cursos en el desarrollo de Luz Dorada. Enseñamos técnicas de ver el aura que es una condición natural en todos los seres humanos, no es un don. En los niños se ve claramente porque la tienen. Los seguimos guiando para que no dejen de verla. Van perdiendo la capacidad de ver el aura y la energía, porque estamos programados para dejar de hacerlo. Nos dicen: “es producto de tu imaginación, no hay nadie ahí, etc.” Cuando yo llego al jardín y les pregunto a los niños pequeños de qué color es mi aura, ellos comienzan: es verde, roja, etc. Es natural en los niños percibir… y somos nosotros los que después le damos una interpretación. Si un niño me dice hay un fantasma, y yo tengo miedo, le transmito eso y él termina sintiendo miedo. Pero si a mí no me lo causa, a él tampoco. Yo no sé si has visto cuando un niño se cae, antes de llorar mira a la mamá y depende de la cara de mamá, su reacción. Esa es exactamente la idea de lo que nosotros hacemos, los niños son guiados a través de sus padres y aprenden la interpretación de realidad de lo que ven de sus padres, haya palabra o no, les basta con ver con tu cara.

¿Qué tan grande es lo que manejas en Chile?

Aquí tenemos el jardín de niños dorados que tiene cuatro años de funcionamiento con más de sesenta niños y con un éxito impresionante. Aparecemos en los medios frecuentemente. De otros países nos están pidiendo un proyecto más elaborado para poder formarlo. También tenemos Desarrollo Luz Dorada que es una empresa que trabaja con lecturas de aura, terapias y sanaciones para adultos. Desde allí trabajamos con el Hospital San Borja, lo que antes te contaba. Vamos a hacer sanaciones y lecturas de aura a los niños y estamos trabajando en conjuntos con los doctores. También estamos en proyectos para comenzar a hacer seminarios de transformación de realidad para mujeres golpeadas, niños discapacitados y presos.

La idea de llevarlo a otros países ya está. En Perú ya hay gente que ha tomado los cursos pero nuestra idea es llevar el desarrollo de Luz Dorada, tal como lo tenemos aquí. Ojalá podamos abrir el jardín de niños, crear alianzas con hospitales. Aquí ya tenemos diez años, pero estamos respaldados por los resultados que no pueden objetarse. Hemos logrado por ejemplo que el apoyo de los doctores de la Universidad de Chile, una de las más reconocidas, y junto con ellos estamos elaborando toda una propuesta para ver cómo podemos trabajar en el hospital.

Entre los casos que te ha tocado vivir, alguno que recuerdes especialmente y que haya sido una prueba para aquellos que no creían mucho en este sistema.

Sí, hay un caso emblemático en el Hospital San Borja. Había un niño de 15 años internado. Toda su familia proveniente de Bolivia estaba enferma y no sabían de dónde provenía. Los hombres tenían problemas con el hígado y las mujeres con los riñones. El director del hospital nos pidió que lo fuéramos a ver, porque aunque la hermana estaba mejor, el muchacho estaba a punto de entrar en lista de transplantes por el estado de daño del hígado. Le hicimos la sanación y hablé con él. El se sentía muy incómodo, muy enojado de estar en Chile, no sentía que la tierra lo acogía. Entonces su discurso interno y su emoción era: “yo no soy chileno, yo no soy chileno, yo no quiero estar en Chile”. Estaba poniendo mucha sensación de enojo en su hígado y yo traté de explicarle: “Estoy de acuerdo contigo en que los chilenos somos unos pesados pero la tierra es la pachamama, no es chilena, puede estar dentro de un límite, pero la tierra es de todos. Relájate, que no te guste la cultura puede ser, pero no te enojes con la tierra y negar tu relación con ella, es enfermarte”. Después de dos sanaciones se fue de alta transitoria y no necesitó transplante. Y de ahí en adelante siguió mejorando.

¿En qué consisten las sanaciones?

Desde la idea de que primero somos energía y eso también se basa en la física cuántica, y que todo lo que ves por más duro que sea es 99.9% espacio vacío y 0.1% energía. La enfermedad es una manifestación de lo que puede haberte sucedido en los primeros años y esa energía negativa permanece. Por ejemplo si una mujer tiene miedo, y pone su miedo en el estómago, ella va a tener colon irritable. El colon irritable a nivel físico es miedo a nivel emocional. Todo es una aprendizaje, y cuando los niños aprenden desde la imitación, también aprenden a enfermarse. Entonces lo que hace una sanación es liberar la energía que está ubicada en una creencia de la persona. Yo por ejemplo tengo la idea que el mundo es un lugar peligroso, voy a sentir miedo a nivel emocional y si pongo mi miedo en mi sistema nervioso tendré soriasis, si lo pongo en mi piel, puedo tener manchas blancas en mi cara. Y tal vez si practico este miedo durante mucho tiempo, manifestaré un Parkinson a los 60 años.

Nosotros “aprendemos a sentirnos” por una interpretación específica de la vida: una persona que cree que la vida o el mundo es peligroso, no va a ser feliz y va a vivir con miedo. En cambio si creo que es un lugar o una hoja en blanco en donde puedo pintar el mundo que yo quiero, vivir la vida que deso, voy a tener una emoción totalmente distinta. Y estas emociones son las que están probadas biológicamente que hacen que las células se regeneren, por eso cuando estás enferma de cáncer los médicos te dicen: “no se deprima, hacia arriba”, porque ya se relaciona el estado de ánimo con la enfermedad.

Lo que hace la sanación es liberar energía de los patrones emocionales y de creencias que tiene la persona y darle la oportunidad de ver la vida de una forma distinta y de sentirse de una forma distinta. Y que el cuerpo encuentre una forma de regenerarse porque él tiene una capacidad para hacerlo impresionante. Tenemos sangre nueva cada tres meses, entonces por qué hay enfermedades en ella que duran más. La respuesta es que la persona que está dentro del cuerpo está dando una instrucción.

¿Estás pensando en sacar un libro?

Estamos en eso, lo estamos armando, hay mucho por hacer. También estuve hablando con los publicistas en Perú, porque me contaron que hay escuelas públicas en las que los niños tienen problemas de aprendizaje. Estoy proponiendo hacer una conferencia gratuita para entender qué es lo que está pasando con ellos y darles un enfoque distinto a los padres y educadores para poder manejar la situación. Tenemos un interés muy grande en los niños. Si los adultos aprenden a guiarlos, vamos a tener un mundo distinto en muy poco tiempo porque las generaciones son totalmente diferentes. Los niños vienen muy fuertes, tienen una gran información, estamos en un tiempo maravilloso. Las mujeres tenemos que pensar que somos protagonistas, y asumir ese rol, buscando una vida de calidad. Repetirnos que no estamos condenados a vivir en la enfermedad, en la injusticia ni en la tristeza, es solo un punto de vista y podemos cambiarlo si queremos.

¿También me comentabas que tienes un curso para mujeres golpeadas?

Sí, estamos en conversaciones con una institución pública, para poder comenzar con los cursos que se enfocan a mujeres golpeadas, adolescentes con problemas y reos. Enseñarles técnicas que los ayuden a darse cuenta por qué están viviendo esta perspectiva. Una mujer golpeada cree que es víctima y para eso necesita un victimario, que puede ser un hombre que me golpea, puede ser mi jefe que no me deja desarrollarme o el gobierno del momento, etc. Va más allá de un golpe, es una forma de vivir. Si les enseñamos que esta victimización no las ayuda y que pueden comenzar a sentir que son fuertes y romper estos paradigmas de creencia, dejarán de buscar victimarios y situaciones victimizantes, porque no es necesario. Y todo el origen está en la niñez, somos el reflejo de nuestros primeros años de vida hasta los 7. A mí siempre me pasa algo muy curioso, cada vez que conversamos con mujeres, ellas me entienden perfectamente porque en realidad es una información que ya tenemos ahí. No es nuevo, sino que ya lo sabemos y está dormido. Por eso te digo que las mujeres somos protagonistas, porque somos las que nos estamos dando cuenta que algo importante está pasando.

Pero eso sí, si yo no me amó a mí, si no tengo la experiencia de amarme a mí, ¿cómo puedo tener la certeza de amar a otro ser humano? ¿Cuál sería el punto de referencia? El amarse a uno mismo, hace que por consecuencia ames a los demás. Cuando son pequeñitos, se miran al espejo y se dan de besos. ¿Qué pasa luego? Con el tiempo, no queremos ni mirarnos. Ese amor incondicional hacia uno mismo se va perdiendo, aprendemos a no querernos. En el caso de las mujeres llegamos a creer que si pensamos más en una, estamos siendo egoístas. Se produce un conflicto que tenemos que romper y este el momento para hacerlo.

Compartir



2 Comentarios Dejar un comentario ›

  • MujerAura
    Julio 6, 2012

    Es muy interesante esta página, me gusta este sistema educativo, en el colegio (Colegio Valladolid) de mi hija ella va a preescolar le enseñan que hay consecuencias y no castigos…mi la noto muy segura en sus comportamientos…los maestros nos indican que le debemos decir a nuestros hijos que de las acciones que toman son consecuencias las que existen posterior a la acción…

    • IrinaM
      Julio 9, 2012

      Así es! La crianza de nuestros hijos es fundamental.

Escribe un comentario